La ONU advierte sobre el alarmante costo humano de los accidentes viales

ALN NEWS DESK
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Updated : Jul 22, 2026, 06:12 AM IST
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Cada hora, 132 niños y jóvenes pierden la vida en accidentes de tráfico, según la ONU. A pesar de una disminución del 21% en la mortalidad desde 2011, la meta de reducir a la mitad las muertes para 2030 sigue lejana.

Los siniestros viales continúan cobrando un alto costo humano en el mundo. Cada año provocan alrededor de 1.2 millones de muertes y siguen siendo la principal causa de fallecimiento entre niños y jóvenes de 5 a 29 años, pese a que la mortalidad en las carreteras ha disminuido un 21% desde 2011. La cifra, sin embargo, aún está lejos de la meta internacional de reducir a la mitad las muertes y lesiones por tránsito para 2030, lo que equivale a unas 3,178 muertes al día, 132 cada hora o más de dos personas por minuto.

Las muertes por accidentes de tráfico representan un problema de salud pública que afecta a todos los países, independientemente de su nivel de desarrollo. En muchos lugares, la falta de infraestructura adecuada y la escasez de recursos destinados a la seguridad vial contribuyen a que las cifras de mortalidad se mantengan alarmantemente altas. En países de ingresos bajos y medianos, los accidentes de tráfico son responsables de una proporción desproporcionada de muertes, lo que subraya la necesidad urgente de intervención y mejora en estas áreas.

Con ese desafío sobre la mesa, dirigentes, ministros y expertos de distintos países iniciaron este lunes una reunión de alto nivel en la sede de las Naciones Unidas, en Nueva York, convocada por la presidenta de la Asamblea General y el director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, para impulsar medidas que aceleren el cumplimiento del Decenio de Acción para la Seguridad Vial 2021-2030. Esta reunión es parte de un esfuerzo global para abordar la crisis de la seguridad vial y se centra en la implementación de políticas efectivas que puedan salvar vidas.

De acuerdo con la OMS, 1.16 millones de personas murieron en las carreteras durante 2025, una cifra que refleja la magnitud del problema, incluso cuando en la última década el parque vehicular mundial creció en más de 1000 millones de unidades. Para el organismo, estos datos evidencian que la seguridad vial debe consolidarse como una prioridad de salud pública en todos los países. La OMS también ha señalado que el aumento en el número de vehículos no ha sido acompañado por las mejoras necesarias en la infraestructura vial y la educación de los conductores, lo que ha resultado en un aumento de la vulnerabilidad de los usuarios de la carretera, incluidos peatones y ciclistas.

Durante el encuentro, los Estados miembros revisarán una declaración de progreso y compartirán experiencias de naciones que han logrado reducir significativamente las muertes por accidentes de tránsito mediante políticas públicas sostenidas. Algunos países han implementado estrategias exitosas, como el diseño de calles más seguras, la promoción del transporte público y la educación vial, que han demostrado ser efectivas en la reducción de la mortalidad en las carreteras.

“Este progreso demuestra que el cambio es posible cuando los países invierten en sistemas viales seguros”, afirmó Tedros Adhanom Ghebreyesus, quien subrayó que la mayoría de las muertes por siniestros viales son prevenibles mediante la aplicación de estrategias eficaces. La inversión en infraestructura vial, educación de conductores y campañas de concientización son clave para cambiar la cultura de la seguridad vial en todo el mundo.

En un informe presentado este año, el secretario general de las Naciones Unidas advirtió que la seguridad vial requiere instituciones sólidas, objetivos medibles y planes de largo plazo respaldados por gobiernos, empresas, organizaciones civiles y la participación de los jóvenes. Este enfoque colaborativo es fundamental para crear un entorno más seguro en las carreteras. El documento identifica como medidas prioritarias el diseño de carreteras más seguras, el control de la velocidad, el uso obligatorio del cinturón de seguridad y del casco, el fortalecimiento de los estándares de seguridad vehicular y una atención médica oportuna para las víctimas. Estas medidas no solo tienen el potencial de reducir la mortalidad, sino que también pueden disminuir la carga económica que los accidentes de tráfico imponen a los sistemas de salud pública.

En Estados Unidos, aunque las muertes por siniestros viales han mostrado una tendencia a la baja, el problema sigue siendo una de las principales amenazas para la salud pública. A pesar de los esfuerzos por mejorar la seguridad en las carreteras, los accidentes de tráfico se mantienen como una de las principales causas de muerte en el país. Esto resalta la necesidad de un enfoque más robusto y coordinado en la implementación de políticas de seguridad vial.

La Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras (NHTSA) estimó que 36,640 personas murieron en accidentes de tránsito durante 2025, una reducción de 6.7% respecto al año anterior. Sin embargo, esta mejora no es suficiente para abordar el problema de manera integral. Las estadísticas indican que, a pesar de la disminución general, ciertos grupos, como los conductores adolescentes, siguen siendo desproporcionadamente afectados por los accidentes de tráfico.

Los conductores adolescentes continúan entre los grupos de mayor riesgo: la NHTSA advierte que los jóvenes de 16 a 19 años registran una tasa de participación en choques fatales significativamente superior a la de los adultos, mientras que los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) consideran que los siniestros de tránsito siguen siendo una de las principales causas de muerte entre adolescentes y jóvenes en el país. Este dato es preocupante y subraya la importancia de implementar programas de educación y concientización dirigidos específicamente a este grupo etario, así como de fomentar la responsabilidad en la conducción.

La seguridad vial es un tema que trasciende fronteras, afectando a comunidades en todo el mundo. La colaboración internacional y el intercambio de mejores prácticas son esenciales para abordar este problema de manera efectiva. Las reuniones de alto nivel, como la que se lleva a cabo en la ONU, son cruciales para mantener la atención en este asunto y para movilizar recursos hacia soluciones sostenibles que puedan marcar una diferencia significativa en la reducción de muertes y lesiones en las carreteras.

En conclusión, el alarmante costo humano de los accidentes viales es un llamado a la acción para todos los países. La implementación de políticas efectivas, la inversión en infraestructura segura y la promoción de una cultura de seguridad vial son pasos fundamentales para alcanzar la meta de reducir las muertes y lesiones en las carreteras. La responsabilidad recae no solo en los gobiernos, sino también en la sociedad en su conjunto, incluidos los conductores, peatones y ciclistas, para trabajar juntos hacia un futuro más seguro en las carreteras.

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